OYEME, ESCUCHAME, MIRAME, MIENTEME, HABLAME, PROVOCAME, TOCAME, SIENTEME, COMPRENDEME, VIVEME...
Esas palabras son un lejano eco que perdura aun aquí, en la sima de esta montaña, donde estoy solo, únicamente me acompaña aquel dolor desgarrador, aquí nadie escucha mis gritos ni mi llanto, ¿Acaso tú los escuchas? ¿Acaso alguien me escucha? ¿Es que nadie puede ayudarme?
Gritando entre mis lágrimas de dolor te exijo que me expliques como es que me merezco tanto castigo, mis ojos cansados me repiten que estoy solo, pero yo sé que tú estas aquí a mi lado, siempre al acecho, ¿seria un acto imperdonable el que te perdieras mi último suspiro? No me resigno a morir, aunque ese seria mi único descanso, el único perdón a todos mis desconocidos pecados.
El odio y el dolor nublan mi razón, donde desde aquí te grito esas palabras solo para no sentirme solo. Tal vez te robé algo, quizás te mentí, no recuerdo si es que algún daño te hice, pero aquí estoy, pidiéndole explicaciones al viento y razones al animal que me devora sin dejarme morir... tan solo haz algo donde pueda ver tus manos y no tus actos, interrumpe ese eco que me destroza los oídos con un susurro de tus labios, desata mis ataduras por favor y déjame libre...
Ahora, que extraño, puedo ver nuestras cabezas, veo como bajas las escaleras de mi montaña con la cabeza gacha y a paso lento, me veo a mi mismo inmóvil y callado, con tu puñal favorito clavado en mi pecho. No me dejaste libre, pero me hiciste un último favor.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Solo
Publicado por Monsita en domingo, noviembre 25, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario