Entras a mi habitación con tu sonrisa infantil,
como todas las noches estoy lista; te espero,
comenzamos esta danza carnal sin fin,
tus ojos impacientes por desnudarme luego,
me levanto de la cama; hay olor a ti,
nos sacamos las ropas inmortalizando el momento.
Aunque me sepa tus formas de memoria,
aunque te sepas todos mis sabores,
repetimos este ritual todas las noches,
se abre la flor sagrada.
Primero las caricias tiernas en el umbral,
me llevas de la mano a la cama,
a esa que me empujas con toda tu fuerza,
tu sonrisa ha desaparecido,
el hombre tierno se ha ido,
en frente de mi esta otro,
ya eres el segundo de la noche.
Mientras miras mis pechos tu cara se desfigura,
en el justo momento en que empiezo a temblar,
con tus manos rompes mis ropas,
ya desnuda me ves y me gritas,
con un golpe me levantas de la cama,
me arrojas contra la pared,
muerdes, golpeas, maltratas mi carne,
al penetrarme tu cara es de asco,
de odio contra ti mismo.
Hoy me golpeaste muy fuerte,
creo que mañana tendré que esconderme.
No sé si me haces el amor o el odio,
no son los orgasmos ni el dolor lo que amo,
lo que enloquece es el momento cuando todo acaba,
cuando se agotan las fuerzas,
el instante cuando ves mi cuerpo herido,
el cuerpo cansado,el cuerpo muerto,
el cuerpo que hiciste tuyo,
y en mi hombro comienzas a llorar.
Cambiaste otra vez,
ahora comparto mi cama con otro,
con un hombre que se arrepiente de todos sus pecados,
pero que sólo los soluciona llorando,
con sus lágrimas baña mi cara,
pero no humedece mi corazón, menos mi cuerpo,
con un hombre que delata todos sus defectos,
con una mirada suplicante,
mientras me llena de caricias,
hasta gastar sus ultimas fuerzas,
te quedas dormido aferrado de mi cuerpo,
como un desesperado se aferra a la vida,
con tu cara de niño bien,
como te vi por primera vez.
Suena mi despertador,
como todas las mañanas están mis sábanas desordenadas,
¿Cómo no han de estarlo después de tanta pasión?
pero la cama está fría y el cuerpo también,
miro a todas partes, ya no esta aquí,
me embargan la tristeza y la soledad,
solo tengo para consolarme la maldita afirmación
de que, como todas las noches,
con mi propia locura he hecho el amor.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Rutina
Publicado por Monsita en lunes, noviembre 12, 2007
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1 comentarios:
me gustó el final...
me impresiono... pero no me gustan los relatos de sexo tan explicito
o sea por lo menos que pase mas por debajo y que sea mas poetico, que no sea tan evidente... mas sentimiento y menos sensacion
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