sábado, 3 de noviembre de 2007

La princesa en sus Propias Torres...

"En el ultimo cuarto de la torre más alta la encontrarás,
en un castillo rodeado de lava hirviendo, con un feroz dragón custodiando la entrada..."
Eso es lo que dice el cuento,
¿Qué pasa con lo que dice la princesa?¿Con lo que piensa y siente?
¿Te sientes sola pequeña?¿Tienes miedo?
¿El castillo es muy grande o sus rocas muy frías para tu delicada piel?

¿Sabes lo que siento narrador?¿Quieres que te cuente mi vida?
Lo haré a tu modo...

Érase un vez que no recuerdo...
sí, no recuerdo como llegué aquí
solo tengo en mi memoria los mismos recuerdos desde hace irrecuperables años,
porque no se si acaso nací en este castillo de grandes paredes y techos,
de piedras frías
lleno de fantasmas de princesas viejas
de torturas y lamentos de voces dulces
¿Sabes narrador lo que ven mis ojos?
el mismo paisaje sombrío desde mi ventana
el inmutable eco de mi voz
las piedras frías de mi castillo
el sonido de la lava cuando lo corroe
el rugido de mi dragón
y los cascos lejanos de aquellos valientes que se atrevieron a acercarse...

Siempre es lo mismo narrador,
primero escucho como corre el fiel caballo
¡otro valiente príncipe que viene de tierras lejanas!
que descubrió por error que existía este castillo y que por diversas razones lo investiga
y me descubre.
Yo enveneno a mi corazón con esperanza
"Sí, este me recatará"
Pocos son lo que se acercan, pocos son los que pasan la lava
menos aun fueron lo que pasaron el dragón y vencieron
Estos tres valientes me hablaron de cosas maravillosas
cada uno en su oportunidad me contaron;
en la puerta de mi torre
de tierras lejanas y futuros mejores
Nunca vi sus caras, nunca supe sus intenciones
Luego, con sus cantos épicos encantan mis oídos
y dulcificaron este pobre corazón
De esos tres, uno, fue requerido por lo reyes de su reino
pues no querían que rescatara a esta princesa.
A los otros dos les di mi pañuelo
Uno de ellos prefirió apaciguar los deseos que tenia
con la carne de otra doncella
El otro, el que parecía el más valiente
El ultimo, al verse tan dañado con mi lava
con mi dragón
con las frías rocas de mi castillo
con su propia espada,
desistió de su empresa
y ya no quiere hacerme su reina,
solo quiere curar sus heridas
hablándome de futuros héroes para mí
debajo de mi ventana.

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