domingo, 28 de octubre de 2007

El cubo

Estoy aquí, en mi cubo de vidrio, aquí en un lugar fuera del espacio y donde no existe el tiempo, un lugar dentro del último pensamiento de Dios, un laberinto donde juega mi alma y recrea sus pensamientos e ideas, como si fuese una realidad, su propia realidad.

El cubo no tiene tamaño, no tiene límites, y es mío. En él puedo recrear todos mis pensamientos; a veces miles de flechas, tantas que nublan el sol, atraviesan mi carne, impiden mi movimiento, pero no me dejan morir; para después liberarme y llegar a un prado de rosas cuya fragancia me envuelve cual caricia de madre, en ese momento caigo al suelo de gozo y deseos de descansar eternamente, en ese momento es cuando las rosas me dañan la piel haciéndome sangrar y llorar; con mi sangre mancho a esas malditas hasta que en algún momento absorban toda mi esencia.

No sé si yo controlo al cubo o él a mi, lo unico que sé, es que es la única forma que tengo para existir

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